Cuatro Pasos Para Cuidar La Piel de Mamá

Para celebrar el mes de las madres y aprovechar el tiempo con Mamá, te compartimos esta rutina que incluye la regla de los cuatro pasos para cuidar su piel.

Aunque la piel de Mamá puede ser joven o madura, esta rutina se debe llevar a cabo todos los días por la mañana y la noche. Sin embargo, las mascarillas faciales que también hacen parte de la rutina, puedes hacerlas 3 veces al mes.

Estos pasos tienen como objetivo cuidar la piel para prevenir la aparición de acné, arrugas, manchas y flacidez.

Ayuda así a Mamá a mantener un cutis sano a lo largo del tiempo especialmente en las pieles maduras que necesitan un aporte extra de nutrición.

La regla de los cuatro pasos es muy sencilla: limpieza, tonificación, humectación/nutrición y exfoliación.

Cada día por la mañana y por la noche debes seguir estos pasos. No hay una edad concreta para comenzar, aunque a partir de los 35 años la constancia es muy importante, ya que la piel empieza a sufrir las primeras consecuencias de la edad.

Estos pasos se aplican te hayas maquillado o no. Muchas veces aunque pienses que tu piel está limpia, se acumulan restos que seguro que no quieres que te acompañen en tu actividad diaria.

Este método es la forma continua de mantener el equilibrio y la salud natural de la piel de rostro y cuello.

Te explicamos cómo aplicar específicamente cada uno de ellos.


1. La limpieza: el paso clave.


En este primer paso para cuidar la piel, buscamos dejar la piel libre de las impurezas diarias, eliminando de manera superficial células muertas, contaminación, polvo y demás suciedad.

Usar un jabón natural con una contenido de agentes limpiadores balanceado y un pH acorde con tu tipo de piel, te ayudará a dejar la piel limpia y libre de impurezas.

Lo primero es determinar el tipo de piel de Mamá, si es normal, con acné, grasa, con puntos negros, mixta, sensible, seca o delicada.

No todas las pieles son iguales y necesitan lo mismo, pero puedes determinar el jabón que tu piel necesita con esta guía:


Piel Normal y/o con Acné: Neem (Nim)

Piel Grasa y/o con Puntos Negros: Carbón de Bambú

Piel Mixta: Curcuma (Turmeric)

Piel Sensible: Moringa

Piel Seca: Coco

Piel Delicada: Lavanda


Para aplicar el jabón, debes humedecer las manos y frotar el jabón hasta obtener una espuma que puedas aplicar sobre tu cara y cuello. No frotes el jabón directamente sobre tu piel sino primero convierte el jabón en una base que puedas aplicar con tu manos… Enjuaga preferiblemente con agua tibia y repite el proceso.


2. La tonificación: refresca y prepara tu cutis para la humectación


En este segundo paso vas normalizar el PH, refrescar y aliviar el cutis tras la limpieza.

Elige un producto natural y asegúrate de que no irrita ni reseca.

Evita aquellos que incluyan en su formulación alcohol, perfumes o aceites minerales.

Por ello, si no encuentras un producto 100% natural que te convenza, tú misma puedes hacerlo en casa.

Para la pieles maduras va muy bien mezclar 1 litro de agua destilada caliente con una cucharada de neem en polvo para preparar una infusión y luego llevarlo a la nevera en cubetas hasta congelarlo. Lo que obtendrás son cubos de hielo de Neem (Nim) o el “IceNeem” un tónico natural my efectivo que al aplicarlo sobre la piel, favorecerá la circulación de la sangre en tu rostro y será aún más tonificante.


3. La humectación: para un aspecto saludable de tu piel


En este tercer paso deberías aprovechar para proporcionar a tu piel los nutrientes que le ayudan a mostrarse sana y fresca. Aunque solemos pensar que humectar y nutrir la piel requiere de cientos de productos y que debemos usar uno para cada parte de nuestro rostro, la verdad es que solo basta con elegir un buen producto que aporte todo lo necesario para humectar tu cutis y aportarle un plus de nutrición.


El aceite puro de moringa, contiene prácticamente todo lo que tu piel necesita para humectar, nutrir y retener el agua que evitará el envejecimiento prematuro y las arrugas.

Unas gotas de este maravilloso aceite puro aplicado en todo el rostro y luego con movimientos adecuados en el contorno de los ojos, frente, labios, mejillas y cuello durante el día y la noche tendrá un efecto revitalizante muy profundo en la piel.

4. Mascarilla Exfoliante y Nutritiva: el secreto de la piel hermosa

Finalmente con este paso, que solo es necesario 3 veces al mes, puedes lograr que la piel se vea y se sienta mucho más tersa y suave con tan solo aplicar una mascarilla natural .

Así como en el caso de la limpieza, existe una mascarilla apropiada para cada tipo de piel:


Piel Normal a Mixta y/o con Acné: Polvo de Neem (Nim)

Piel Grasa y/o con Puntos Negros: Carbón Activado de Bambú en Polvo

Piel Delicada, Sensible o Seca: Coco en Polvo


Tú misma puedes preparar una mascarilla fresca y natural, simplemente mezclando el ingrediente activo en polvo con cualquier otro líquido y semilíquido como miel, leche de almendras, aceites esenciales, jugos de frutas o verduras.


La aplicas con un pincel, la dejas actuar por 15 minutos y finalmente enjuagas con agua tibia…

Recuerda que no solamente seguir una rutina como la anterior será suficiente para mantener tu piel sana, debes tomar mucha agua, hacer ejercicio y alimentarte con frutas y verduras frescas.